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El fracaso profesional, la tontería de moda

Señor lector, si por algo me gustaría ser recordado en este blog es por no andarme con rodeos y por la franqueza en la exposición de mis ideas. Quizá no tanto así como en la vida real, donde algunos problemas de gran calado serían irresolubles atajándolos de una manera demasiado directa.

Una vez más, les hablaré sobre uno de los temas del cada vez más irritante «ecosistema emprendedor». Hay un término que me corroe, al que todos se refieren como gloria bendita hasta parecer llegar al punto de desearlo: el fracaso. En este caso tengo más preguntas que divagaciones, en las que espero que me pueda ayudar. Si no puede -o simplemente no quiere- tampoco tiene por qué excusarse.

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Remitiéndome a la primera línea, seamos francos: el fracaso es una mierda. Tanto el propio como el ajeno, aunque a veces lo deseemos. Pero más allá de esta simplería, tengo la necesidad vital de adentrarme en las entrañas de su significado, no fuera que me tacharan de demagógico o polemista facilón al buscar un tema de esta índole sobre el que torear.

Adentrándonos más en su significado, en su vertiente más simbólica -y lejos del diccionario de la RAE, que lo veo venir- tengo varias preguntas:

  • ¿Qué es el fracaso?
  • ¿Es no ganar mucho dinero?
  • ¿Es cerrar una empresa? ¿En qué condiciones?
  • ¿Es mejor un fracasado que el que ha montado 6 empresas sin fracasar en ninguna?
  • Quizá simplemente sea ¿no ser feliz?

Señores, déjense de pensar en metas inalcanzables pensando en que su fracaso será bueno para su karma. No lo será, le hará pasar una mala temporada cuya recuperación no está asegurada. Ni siquiera es algo de lo que podrá alardear ridículamente por miope.

Parece ser que la publicidad va en el sentido de que las enseñanzas aprendidas durante el fracaso ahondan mucho más que las demás. Como inversor, le haré una pregunta: ¿invertirá antes en un primerizo que en un fracasado? Yo, sin ningún tipo de dudas, lejos de caer en esta disyuntiva simplista invertiría antes en alguien que no haya fracasado ninguna vez después de unas cuantas experiencias.

El fracaso no es más que un estado emocional.

Evidentemente y atendiendo a un criterio de ciencia pura (no sabría definir exactamente), en lo vital fracasar es morir. O no, puesto que la apoptosis es un fenómeno que permite la destrucción de daños de un grupo celular en pro de la vida de un organismo superior. Por tanto, estamos ante la subjetividad del fracaso.

En el mundo de la empresa, que es el que nos atañe, y siempre dentro de una acepción muy personal, fracasar es hundir su barco con los muebles y la tripulación dentro. Que se hunda el barco, muchas veces, es sólo una consecuencia de un temporal incontrolable.

  • Fracasar es llevar a dique seco a una empresa por seguir un mal consejo.
  • Fracasar es hundir su patrimonio personal por incoherencias, por desconocimiento, ignorancia, por miope o irresponsable, junto al patrimonio de su empresa.
  • Fracasar es hacer una apuesta sin mesura, normalmente al «todo o nada» del patrimonio de las famosas efes: Fools, friends & family.
  • Fracasar es no avisar a tus empleados de que tus cuentas van mal y es probable que les tengas que despedir mañana.

Lo siento por todos aquellos que piensen lo contrario, pero los barcos se hunden y solo aquellos que con previsión, suerte, acierto, honestidad o buen hacer, consiguen que todos estén preparados para el acontecimiento como uno más en la vida. Bienaventurados aquellos que consiguen que su inversor saque su dinero cuando la embarcación tiene dos dedos de agua, con un final muy previsible. Capaces aquellos que consiguen un superávit durante un tiempo coherente y elevar la calidad de vida de los que les rodean, pijerías aparte. Este tipo de personas jamás serán fracasadas.

Por lo demás, sólo son pamplinas incoherentes para quitarle el miedo a emprender. Dicho sea de paso, le invito a tomar un rol activo en esta definición…

Haga el ejercicio de ponerse en situación. Su padre le está enseñando a conducir el coche familiar (el patrimonio de la familia, una de las tres efes), ya ha aprendido a manejarlo con cierta soltura a bajas velocidades. «Sólo» le queda conducir de noche, con tormenta y por autovía. Su padre, baja del coche. ¿Qué mensaje le da a su hijo?

  1. Corre tanto como puedas, hijo, si no te matas en la autovía habrás aprendido lo suficiente como para valorar más la vida.
  2. Hijo, no pasa nada si el coche queda como siniestro, seremos felices.
  3. Hijo, ve con mucha precaución, no tienes la suficiente experiencia.

Consejo: confórmese con poco y busque metas alcanzables.

Ayer mismo leí en el blog de uno de esos tan falsamente positivos coaches: atrévase, acepte el fracaso. Espero que no lea ese blog el caco indeciso por reventarle la cerradura de su casa. O un familiar con curiosidad por las drogas de diseño. O su hermano, que va a tirar del patrimonio de sus progenitores para hipertrofiar más las listas de creación de empresas de dudosa solvencia. Más dudas para él, surgen de la parte consciente de mi cerebro:

  • ¿Por qué tengo que aceptar el fracaso?
  • ¿Se puede ser más fracasado que ser una persona que recomienda a sus lectores ‘lanzarse’ sin saber a qué sin explicarles los riesgos?

Sea egoísta y responda tan grotesco como sepa. Ya que va de compartir en una sociedad del conocimiento, semántica y todo aquello tan chachi piruli y de wenrolling… ¿Por qué no fracasa usted? ¿Por qué mola fracasar?

  • ¿No puedo aprender del fracaso de otro?
  • ¿Quién me asegura que tras mi fracaso, el siguiente será en las mismas circunstancias y por tanto evitable?
  • ¿Por qué tengo que aprender a golpes? ¿Quién lo sugiere o recomienda? ¿Con qué autoridad o valor moral?
  • ¿Quién dice semejante insensatez es porque ha fracasado más que usted?
  • ¿Quiere decir esto que ha aprendido menos de lo que se le exige a usted tras su fracaso?

Quizá no estemos más que ante un incompetente con el depósito de envidia hasta el tope. Si por contra es alguien con intereses, simplemente es idiota: evítelo.

Evalúe usted mismo. No hay que compartir muchas más impresiones para acabar pensando que lejos de negativismos, el fracaso es un problema. Con quien le hable de fracaso, tenga en cuenta un detalle: su interlocutor, en caso de fracasar usted: ¿será parte de su solución, o parte agravante de su problema?

Vayan fracasando

Y ahora, cuando sea capaz de dejar de desear ser uno de los dos personajes de la foto, ¿qué opina? ¿Y si los de la piscina le dicen que fracasar mola?

El arancel del éxito: ¿la eterna promesa incluye el precio del fracaso?

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Comentario

  1. Me quedo con lo de la subjetividad del término. Para mí, fracasar es no aprender, no evolucionar, no aceptar críticas, no conocer debilidades ni ser capaz de tener la cintura necesaria para afrontar retos.
    Fracasar es, para mí, no intentarlo.
    Fracasar es, para mí, llegar a un punto muerto y no saber reconocerlo.
    Fracasar es, para mí, encabezonarse.

    Pero, como digo, coincido con vos en que es muy subjetivo.

    Por cierto, los de las piscinas son unos fracasados, confinados en ese espacio tan reducido, teniendo todo un océano por explorar xD

  2. Tan subjetivo como dañino cuando se convierte en una consigna. La influencia es más perversa que las cifras de Klout.

    Y efectivamente, cuando me hicieron la foto en la piscina me sentía fracasado, por eso me vine a una oficina más grande que la piscina. ¡¡Ahora soy más feliz!! 😉

  3. Todo el mundo fracasa en algo como mínimo alguna vez en su vida, sea en el ámbito que sea, lo que diferencia a unos de otros es simplemente que unos se quedan abrazados al fracaso y otros aunque saben que existe o lo han sufrido miran adelante aunque lo de delante sea una pared o una nube negra, y el que me diga que nunca ha fracasado en algo, a parte de mentir muy bien, debe de despertar de su sueño de luz y de color. 🙂 Me gustó tu post y por eso hasta lo comento, a ver si tengo suerte y no me pasa como en otros blogs de «expertos» que después de comentar me borran los comentarios y nunca más se supo. Salu2 Mr. Eduardo. 🙂

    • Hola Nofri, no lo he borrado para romper tu racha de comentar blogs y alinear las corrientes magnéticas, tu karma y el de los gatos, que siempre es importante xD.

      Ahora en serio, mil gracias por tu comentario. Yo me refería casi únicamente al fracaso empresarial, aunque sin duda es extensible a cualquier ámbito humano y/o vital (lanceros de la vega excluídos). Por otra parte, el fracaso es relativo siempre. Para mí, un fracaso no es un golpe ni siquiera una forma de reaccionar ante él, sino una forma de ver el golpe. Nada más.

      Desde luego, los humanos somos lo suficientemente inteligentes para saber que si lo que tenemos delante es una pared, no hay más opción que usar explosivos, lanzallamas y, sin ningún tipo de duda, compartirlo en Twitter.

      ¡¡Encantado de que te pases por aquí!!

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